El debut homónimo de la banda, producido por Alejandro Marcovich (caifanes), irrumpió en la escena con una frescura oscura. Este trabajo sentó las bases de su identidad: letras poéticas, atmósferas teatrales y una sección rítmica sumamente compleja.
Considerada por muchos críticos y fanáticos como la obra maestra de la banda. Para este segundo material, Santa Sabina viajó a Londres para trabajar bajo la producción del legendario Adrian Belew (reconocido por su trabajo con King Crimson, David Bowie y Talking Heads).
El debut homónimo de la banda, producido por Alejandro Marcovich (caifanes), irrumpió en la escena con una frescura oscura. Este trabajo sentó las bases de su identidad: letras poéticas, atmósferas teatrales y una sección rítmica sumamente compleja.
Considerada por muchos críticos y fanáticos como la obra maestra de la banda. Para este segundo material, Santa Sabina viajó a Londres para trabajar bajo la producción del legendario Adrian Belew (reconocido por su trabajo con King Crimson, David Bowie y Talking Heads).